Empastes y aumento de pecho todo en uno

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Estrategias agresivas de venta pero peligrosas en todos los casos, la cirugía estética prolifera, parece que la mayoría no está de acuerdo con sus atribuciones -que triste- pero a la vez un gran negocio para muchos, que mueve mucho dinero, todo vale, entras a una clínica a empastarte una muela y tienes una oferta encadenada por hacerte una operación de cirugía plástica, por ejemplo aumentando unas tallas mas el pecho… que horror!!!!!

Unas entradas de cine, un ‘happy meal’ en un restaurante de comida rápida para toda la familia, un televisor de plasma, el último modelo de iPhone, un superdescuento del 70% que debe confirmar antes de que finalice la semana porque si no perderá esa ganga tan especial… ‘Regalos’ de las cadenas de clínicas odontológicas que se han convertido ya en un clásico del paisaje urbano en los últimos años. Carteles de publicidad que incluyen atractivas promociones y que atrapan al cliente que necesita un implante dental, la eliminación del sarro o una endodoncia. Al cliente más que al paciente.

Esa misma estrategia agresiva de ‘marketing’ la están usando ahora las clínicas que en un mismo establecimiento ofrecen servicios de odontología, nutrición, medicina estética o cirugía plástica. Cupones de descuento ‘online’ para operarse los pechos, rebajas para ponerse bótox en el Black Friday o cualquier tipo de regalo imaginable por someterse a una liposucción. Estos establecimientos multiservicio están en auge y proliferan en las calles de nuestras ciudades. En las esquinas de muchas manzanas. El fenómeno selfi es un aliado de ese negocio (y de las peluquerías). Fíjense.

Fíjense, entren y pidan cita para servicios de diferentes especialidades médicas. Les atenderá un comercial para fijar un presupuesto y luego, más adelante, ya les verá el médico. Lo ha comprobado este diario en un par de cadenas de clínicas multiservicio.

Existen muchas dudas sobre la legalidad de estas prácticas, sobre el limbo jurídico en que se enmarcan esos tratamientos, y se plantea el problema de la adecuada preparación de los profesionales que están realizando incluso operaciones de estética en quirófano sin las titulaciones apropiadas. Todo ello en un contexto nebuloso de mercantilización de la salud que está causando miles y miles de víctimas por negligencias médicas.

Alicia M. es una de esas víctimas. Su caso va más allá de una simple anécdota, es un ejemplo de un problema sistémico. En otoño pasado la operaron en una de esas clínicas multiservicio de una mastopexia, un alzamiento de pechos que incluía además prótesis de aumento. Cuenta esta joven de 27 años que “la clínica se anuncia mucho en televisión”. Hoy, medio año después, una de sus mamas está necrosada y tiene heridas que no terminan de sellar. El supuesto cirujano que le realizó la intervención no estaba colegiado, pero eso lo ha descubierto después con la ayuda de su abogado y una asociación de afectados por mala praxis médica.

“Salí del quirófano con costras horribles. Al cabo de unas semanas, noto que me sale líquido de uno de los pechos y acudo a urgencias, pero lo único que hacen es taponarme la herida. Me dan cita con el doctor unos días después, pero no le da importancia”, narra Alicia M. No quiere dar el nombre de la clínica, ni el de la ciudad donde reside ni otros detalles que puedan identificarla porque tiene la esperanza de que aún la ayuden a paliar su grave problema de salud y estético e, incluso, luego demandar a la empresa ante un juez.

Me han arruinado la vida, lloro constantemente, no puedo dormir bien y he pedido cita para ir al psicólogo por la depresión que sufro

“En otro encuentro con el doctor, me quitó la costra y se dio cuenta de que aquello estaba fatal, estaba infectado, y me metió de urgencia a quirófano. Me colocó la prótesis detrás del músculo, así que ahora mismo los pechos tienen un aspecto diferente uno del otro”, cuenta Alicia M.

En junio será intervenida por un cirujano plástico de verdad en la misma clínica. A ella también la atendió un comercial en primer lugar. Alicia M. explica que le dijo: “Este es un precio especial para ti como lanzamiento de la clínica, pero te tienes que decidir en 10 días, dejas una señal, y si no te decides en ese plazo, se te pasaría la promoción”.

Caries, bótox y más allá

Hace unas fechas, mientras nuestra dentista nos eliminaba una caries, contaba que había realizado un curso para hacer también tratamientos de medicina estética como el relleno de labios con bótox y en otras zonas de la cara. En efecto, la integración de la práctica odontológica y la estética es un negocio que prospera en España.

La Orden CIN/2136/2008 que delimita las competencias de los dentistas establece que pueden llevar a cabo “procedimientos estéticos convencionales desde una perspectiva multidisciplinar”. Los expertos señalan que la actuación se debe restringir a la zona peribucal o del entorno de la boca y la parte intrabucal. Pero, efectivamente, en internet se puede encontrar publicidad de cursos para odontólogos que incluyen formación en tratamientos de la papada o de acupuntura facial.

Para ejercer la medicina estética en una situación de indefinición jurídica, algunas fuentes consultadas se escudan en la Ley 10/1986, que señala lo siguiente: “los odontólogos tienen capacidad profesional para realizar el conjunto de actividades de prevención, diagnóstico y de tratamiento relativas a las anomalías y enfermedades de los dientes, de la boca, de los maxilares y de los tejidos anejos”. En ese sentido, “los odontólogos se han subido al carro de la medicina estética”, dice Ainhoa Placer, doctora especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.

Óscar Castro se muestra conocedor de que la mala praxis se propaga rápidamente entre muchos dentistas del país. Castro es ni más ni menos que el presidente del Consejo General de Colegios de Dentistas de España. “Un odontólogo no puede implantar bótox y la papada no debe tocarla, ya que solo puede actuar desde la nariz hasta la barbilla”, le cuenta a este diario.

Existe un caldo de cultivo para que empresarios y especuladores sin escrúpulos monten negocios donde ofrecen gangas a sus clientes

Hasta 1986, en España solo podían ejercer la odontología los médicos estomatólogos. Desde esa fecha, año de ingreso en Europa, la adecuación de la legislación comunitaria ofreció la oportunidad de que cualquiera que cursara la carrera de Odontología pueda ejercer de dentista. Esto ha traído muchas consecuencias, una primera es el aumento exponencial de dentistas. Desde la primera promoción de licenciados en 1991 hasta 2016, se ha pasado de 11.249 a 35.716 profesionales. Hay un dentista por cada 1.300 habitantes, cuando la Organización Mundial de la Salud recomienda uno por cada 3.500.

El presidente del consejo de dentistas señala que la rebaja de calidad de los servicios odontológicos y que los dentistas se dediquen también a otras funciones ajenas a su especialidad se deben a la sobresaturación del mercado. “Existe un caldo de cultivo para que empresarios y especuladores sin escrúpulos monten negocios donde ofrecen gangas a sus clientes —porque no son para ellos pacientes— cuyo fin es obtener el máximo de beneficios con el menor coste posible. Los odontólogos en esas clínicas de cadenas y franquicias se convierten en mileuristas o son simplemente estudiantes en prácticas sin titulación aún y con poca formación”, explica Óscar Castro.

Añade Castro que “proliferan grados de Odontología en universidades privadas que no hacen el corte de calidad de la selectividad de las públicas y donde titularse es mucho más fácil”.

Bisturíes en manos incompetentes

Ya sea debido al fenómeno selfi, a la influencia de los famosos, al actual canon de belleza basado en la delgadez o a cualesquiera otros motivos, la medicina y la cirugía estética están de moda. España es el duodécimo país del mundo en número de operaciones quirúrgicas y tratamientos estéticos, pero los países que la preceden tienen todos ellos mayor población, como son los casos de Estados Unidos, Rusia o Brasil.

Según informa la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), en 2016 hubo un total de 473.074 operaciones y tratamientos plásticos. En cuanto a las intervenciones quirúrgicas, la más solicitada fue el aumento de senos, hasta 46.493; mientras que el relleno con bótox es el tratamiento más demandado, con casi 82.000 sesiones.

La medicina y la cirugía estética se diferencian básicamente en que en la segunda, para las intervenciones, es necesario un quirófano que cuente con las instalaciones y recursos apropiados, salas de hospitalización, además de profesionales de enfermería y anestesiología. La operación la dirige un cirujano. El único título homologado y oficial es el de ‘médico eEspecialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora’, que se consigue tras lograr la carrera de Medicina y la especialidad vía MIR. En total, unos 11 años de formación.

En España, hay poco más de 1.000 doctores que cuentan con esa titulación. Se agrupan mayoritariamente en la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre). Sin embargo, el número de licenciados o graduados en Medicina que están practicando esa especialidad en las clínicas privadas es muy superior.

Entre 9.000 y 10.000 profesionales realizan intervenciones de cirugía estética sin disponer de la titulación adecuada.

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Fuente:www.elconfidencial.com

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