Medicos comprados que ponen prótesis falsas

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Yo no doy crédito esto ya es lo último jugar con la salud de un paciente, lo mas preciado, y que un médico por dinero te ponga una prótesis falsa ¿Dónde se quedó la vocación? ¿hasta donde vamos a llegar con la corrupción? Ya lo decía el clásico «poderoso caballero es don dinero» y si, ya todo está en venta, todo tiene un precio. Mas de 2800 pacientes con prótesis defectuosas puestas en hospitales públicos y privados ya nadie se libra y lo peor es que se rompían y causaban dolor, claro y luego el médico te cuenta que es tu cuerpo que la ha «rechazado» en fin…ver para creer como decía mi abuela que se llevó a la tumba tres prótesis, dos de rodilla y una de cadera, pero eso si, de primerísima calidad…

«Por colocar rodillas, caderas y columnas a sus pacientes -todas de un mismo vendedor-, 47 cirujanos recibieron, supuestamente, a cambio dinero y viajes de lujo. Es decir, sobornos. Y lo peor si cabe es que las prótesis implantadas -5.968 en total, especialmente en Cataluña- no estaban todas sanas.

Tenían defectos. Se rompían. Causaban dolor. Y el fabricante, Luis Márquez Álvarez, dueño de la empresa Traiber, y los médicos comprados por él lo sabían. Habían olvidado por dinero lo que un día juraron por Hipócrates. Y ahora, en un auto en poder de Crónica, el Juzgado de Instrucción número 3 de Reus pone nombres, apellidos y euros a la que sería una de las mayores estafas sanitarias. «Traiber no sólo pagó comisiones a los médicos para que pusiesen sus productos -reza literal el escrito del juez-, sino que hay indicios de que lo hizo para que estos mantuviesen la boca cerrada cuando descubrieron las deficiencias técnicas [de las prótesis]».

Fue el caso de los doctores Tomás S. M. y Alejandro F. D. Los dos galenos se fueron a Egipto en 2008, con sus esposas, invitados por la fábrica de Reus. El propósito del regalo quedaría reflejado a mano en un documento incautado durante uno de los registros en la fábrica de prótesis sanitarias catalana. Dice así: «Regalía a los Drs. Para tapar la boca por fallo del cotilo». El cotilo es una bola que encaja en la cadera y el fémur. Treinta hospitales las pusieron en al menos 2.800 pacientes.

¿Cómo operaba la red Traiber? Antes de que la Policía Judicial le echara el guante, Márquez Álvarez, hoy en libertad provisional previo pago de una fianza de 20.000 euros, se valía de la influencia de destacados políticos de Reus presuntamente para colocar sus prótesis falsas en los quirófanos. Como la primera teniente de alcalde, Teresa Gomis, o el concejal de Urbanismo, Marc Arza, ambos de CiU. Él apuntaba incluso más arriba. Tras reunirse con el conseller de Salut, Boi Ruiz -encuentro del que da fe en su agenda incautada con fecha 17 de octubre de 2011-, admitió ante el juez Diego Álvarez que también se había visto con Artur Mas, el presidente de la Generalitat.

En otras anotaciones «particularmente relevantes» para la investigación judicial aparece el jefe de los médicos catalanes y un mensaje: «Hablar con Vilardell para ver código deontológico para colocar 50% de Traiber». Fecha: 28 de diciembre de 2011. Se refiere al doctor Vilardell, que entonces presidía el Colegio de Médicos de Barcelona.

Hospitales públicos y privados implicados
Los años boyantes de sobornos van de 2007 a 2014. Y en todo ese tiempo ha sido un hospital, el de Sant Joan de Reus, el que más alimenta las arcas de Traiber. Declara a la Agencia Tributaria haber comprado a la empresa de las prótesis averiadas productos por valor de 2,97 millones de euros sólo en 2007. Estas compras y las que siguieron eran acordadas a dedo, sin que mediara concurso público alguno. La estrategia de Traiber consistía, según el auto, en «presionar presuntamente a médicos del hospital Sant Joan de Reus, con ayuda de representantes del Ayuntamiento, para que volviesen a comprar sus prótesis». ¿Cómo? Con «sobornos a médicos en forma de presuntos pagos en metálico para colocar sus prótesis», supuestamente «en mal estado». Es lo que Luis Márquez llamaba royalties.

En la lista de cohechos, acordada por Traiber el 15 de noviembre de 2010, figuran las cantidades a pagar a los traumatólogos que implanten sus prótesis «vía mutuas (Asisa, Sanitas, Adeslas, DKV)». Se les recompensará con 400 euros. Aunque hay excepciones. «En el caso del Dr. Buitribó: 1.800 en concepto de royalties por intervención de implante de cadera». Sobre otro galeno, el doctor Mora, de Tortosa: «De todo lo que coloquen se les pagará un royalty del 20%».

O sea, «Traiber vende a hospitales públicos o a clínicas privadas a través del sistema de salud pública o a través de los diferentes seguros privados, y los médicos se colocan entre ambos operadores para lucrarse con sus intervenciones», dice el auto. Hay más. En otro de los documentos incautados, bajo el título «Condiciones para el Hospital Sant Joan», se dice: «Pactado con el Dr. Ruiz: al Servicio de Traumatología, a partir del año 2003, se le liquidarán los royalties de la siguiente manera: 150,25 euros por cada Excel, Apsis o Vercol (tipos de prótesis) que implanten… El reparto se hará según decida el Dr. Ruiz». El bufete de Emilio Ortiz representa a los afectados por prótesis de cadera y de rodilla defectuosas de Traiber. «Hay gente que ha pasado ya por 14 operaciones… No podemos esperar 10 años para que se haga justicia», dice el abogado.

Altas recompensas a sus cómplices
Sobres, viajes de lujo (a Cabo Verde, República Dominicana, Egipto o Cuba) y prótesis de materiales caducados. En ese lodazal se han movido 47 médicos presuntamente sobornados. DR. CARLOS J. B. / CIRUJANO Acuerdo para Apsis (un tipo de prótesis). Cobrar 5.000 euros, darle 1.800. DR. JOAN LL. T. / CIRUJANO Recuperar acuerdo pactado en diciembre de 2010 (1.000 euros). DR. LLUIS M. C. / CIRUJANO Oferta. Cobro de 2.500 euros por prótesis. DR. JUAN L. M. / NEUROCIRUJANO Acuerdo (14 de febrero de 2011) 500 euros. El año anterior, tras otra visita al doctor, el enviado de Traiber escribió: «Se interesa siempre y cuando le demos precios y colaboración como mínimo del 20%. Quedo con él para darle precios… trabaja con Sanitas, Aresa, Vitalicio, M. Gral de Cataluña… Tiene volumen importante». DR. OSVALDO G. S. / CIRUJANO Acuerdo (15 de febrero de 2011): A partir de 3.000 euros para él. DR. JORDI C. S. / CIRUJANO Acuerdo de colaboración (16 de febrero de 2011) de 1.200 euros en privado, cobrar 4.500. DR. ALEJANDRO P. / CIRUJANO Acuerdo de colaboración (17 de febrero de 2011) por prótesis DKV, Sanitas, de 500 euros. DR. SALVADOR F. G. / CIRUJANO 22 de febrero de 2011. Liquidación de Apsis. Acuerdo 500 euros.

En la documentación de Traiber se añade: «Le comento que a partir de siguiente prótesis mutua (DKV, Sanitas) 300 euros». En la documentación incautada por la Policía Judicial aparecen otros pagos a médicos «con apariencia delictiva». Destacan las siguientes notas: «Forman un equipo de 7 traumatólogos, cada uno decide lo que implantar, pero se reparten los beneficios…». «Le comento que estoy en Traiber. Le presento Excel, Apsis. Se interesa por los productos. Quedo con él para comer y hablar de precios y colaboraciones»… «Precio máximo, sobre unos 3.000-3.200 euros, y a partir de ahí negociación».

(…)

[Entre la contabilidad de Traiber han aparecido abonos a médicos del hospital Sant Joan de Reus en conceptos de asesoría y pago anual. Constan también documentos en los que la fabricante de las falsas prótesis, presuntamente, aplica los mismos métodos -«de apariencia delictiva», según el auto del juez- en Portugal, uno de los países, junto con Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Grecia, Corea y Tailandia, donde colocaba sus prótesis en el mercado. Traiber, que daba empleo a 47 trabajadores, había entrado en concurso de acreedores. Hoy está cerrada. Facturaba 12 millones de euros al año].

Una luz entre tanta sombra
La denuncia de que las prótesis estaban en mal estado partió del interior de Traiber. Concretamente de la responsable técnico, Marta Ódena, quien alertó a la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS). «Es mi obligación profesional comunicarles las negligencias que se están llevando a cabo en dicho laboratorio ya que atentan contra la salud pública», alertaba en un email el 22 de mayo de 2014. Y continuaba: «Traiber compra las materias primas a cualquier proveedor sin homologarlo, etc… Aunque considero que lo más grave es la venta de productos [prótesis] sin autorización sanitaria». En los registros policiales de la empresa se localizaron implantes fabricados en 1998, y dado que su caducidad es de cinco años sólo se podían haber colocado a pacientes hasta el año 2003. «Pero los reetiquetaban extendiendo su caducidad hasta finales de 2014». Un fraude.

El juez Diego Álvarez de Juan, al frente de la investigación, resalta en su auto el modus operandi de la espectacular trama de supuestos sobornos. Dice: «Las prótesis caducadas, sin homologación o en mal estado, no se colocaban en un chiringuito o en un sótano a escondidas. Se colocaban, entre otros sitios, en un enorme hospital público como el Sant Joan de Reus por médicos, en muchos casos, del sistema público de salud». «No sólo es un problema de presunta corrupción… Se pone en grave riesgo la salud de los ciudadanos.»

Fuente:www.elmundo.es

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